7 errores que pueden hacerte perder una subvención ya concedida

Recibir una resolución favorable es una gran noticia para cualquier empresa. Sin embargo, la concesión de una subvención pública no significa que el procedimiento haya terminado ni que el importe esté definitivamente asegurado.

A partir de ese momento comienza una fase especialmente delicada: ejecutar correctamente el proyecto, cumplir las condiciones impuestas y justificar cada actuación y cada euro dentro de los plazos establecidos.

Una inversión diferente a la aprobada, un pago realizado fuera de plazo o la ausencia de un justificante bancario pueden provocar una reducción de la ayuda, la pérdida del derecho al cobro o, si el dinero ya se ha recibido, la obligación de devolverlo total o parcialmente junto con los correspondientes intereses de demora.

Estos son siete errores frecuentes que pueden poner en riesgo una subvención ya concedida.

1. Cambiar proveedores o inversiones sin comprobar si está permitido

Durante la ejecución del proyecto pueden aparecer imprevistos: un proveedor deja de estar disponible, una máquina sube de precio o la empresa necesita sustituir una inversión por otra más adecuada.

El problema surge cuando estos cambios se realizan sin revisar la resolución de concesión, las bases reguladoras o la posibilidad de solicitar una modificación previa.

La subvención se concede para un proyecto concreto, con determinadas actuaciones, importes y objetivos. Por tanto, modificar libremente las inversiones aprobadas puede provocar que el gasto deje de considerarse subvencionable.

Antes de cambiar un proveedor, una partida económica, una característica del equipamiento o una actuación del proyecto, es fundamental comprobar si la modificación está permitida y si debe comunicarse o autorizarse previamente.

2. Realizar o pagar los gastos fuera del periodo subvencionable

Cada convocatoria establece un periodo durante el cual deben ejecutarse y, normalmente, pagarse las inversiones subvencionadas.

Una factura puede corresponder perfectamente con el proyecto aprobado y, aun así, quedar excluida si se ha emitido o pagado fuera del plazo establecido. También puede existir un problema si el gasto se inició antes de presentar la solicitud cuando la ayuda exigía respetar el denominado efecto incentivador.

No basta con que la inversión sea necesaria para la empresa. Debe realizarse dentro de las fechas y condiciones previstas en la convocatoria y en la resolución.

Por eso es imprescindible controlar por separado las fechas de contratación, ejecución, facturación, entrega y pago.

3. Utilizar formas de pago que no dejan suficiente trazabilidad

Uno de los objetivos de la justificación es demostrar que el gasto ha sido realmente pagado por la empresa beneficiaria.

Los pagos en efectivo, las compensaciones entre facturas, los documentos incompletos o las transferencias en las que no se identifica claramente al proveedor y la factura pueden dificultar esta acreditación.

La opción más segura suele ser realizar los pagos desde una cuenta bancaria de titularidad de la empresa beneficiaria, indicando en el concepto el número de factura correspondiente y conservando tanto el justificante de la operación como el extracto bancario.

También debe prestarse atención a los pagos agrupados. Si una transferencia incluye varias facturas, será necesario poder identificar con claridad todos los documentos abonados.

4. No conservar facturas, presupuestos y justificantes bancarios

La factura, por sí sola, no siempre es suficiente para justificar una subvención.

Dependiendo de la convocatoria, también pueden solicitarse presupuestos previos, contratos, pedidos, albaranes, fotografías, fichas técnicas, permisos, informes, documentos contables y justificantes bancarios.

Además, cuando el importe del gasto supera los límites establecidos legalmente, puede ser obligatorio solicitar varias ofertas a distintos proveedores antes de contratar. La elección de una propuesta que no sea la económicamente más ventajosa deberá estar debidamente justificada.

Perder un presupuesto, no conservar un extracto bancario o presentar una factura con una descripción demasiado genérica puede poner en duda la realidad o subvencionabilidad del gasto.

5. Incumplir las obligaciones de publicidad de la ayuda

Muchas subvenciones obligan a informar públicamente de que el proyecto ha recibido financiación.

Esto puede implicar colocar un cartel en el establecimiento, incluir logotipos en la página web, publicar una referencia a la ayuda, incorporar una placa o utilizar una determinada mención en los materiales relacionados con el proyecto.

Estas obligaciones no son meramente decorativas. Forman parte de las condiciones de la subvención y su incumplimiento puede tener consecuencias económicas.

La publicidad debe realizarse con el formato, tamaño, contenido y duración exigidos. Además, conviene conservar fotografías, capturas de pantalla y otros documentos que acrediten su cumplimiento.

6. No comunicar cambios que afectan al proyecto o a la empresa

Durante el periodo de ejecución o mantenimiento pueden producirse cambios importantes: modificación del domicilio, reducción de plantilla, sustitución de una persona contratada, cambio societario, alteración del calendario o imposibilidad de ejecutar parte del proyecto.

Ocultar estas circunstancias o comunicarlas demasiado tarde puede agravar el problema.

La empresa beneficiaria debe informar al órgano concedente de cualquier modificación que pueda afectar a las condiciones tenidas en cuenta para conceder la ayuda. En determinados casos será posible solicitar una modificación, adaptar el proyecto o aplicar un reintegro parcial. Pero actuar sin autorización puede comprometer la subvención completa.

7. Presentar tarde o de forma incompleta la justificación

La justificación tiene un plazo propio que no debe confundirse con el periodo de ejecución del proyecto.

Esperar hasta los últimos días aumenta el riesgo de omitir documentos, presentar facturas incorrectas o no disponer de tiempo suficiente para solucionar incidencias.

Cuando la justificación no se presenta en plazo, la Administración puede requerir su presentación dentro de un plazo adicional. Sin embargo, este requerimiento no elimina las posibles consecuencias del retraso y, si tampoco se atiende, puede iniciarse un procedimiento de pérdida del derecho al cobro o de reintegro.

La mejor opción es preparar la justificación de manera paralela a la ejecución del proyecto, sin esperar a que finalicen todas las inversiones.

La concesión no es el final: empieza la fase de mayor control

La Ley General de Subvenciones establece diferentes causas de reintegro, entre ellas el incumplimiento de la finalidad, la falta de justificación, la resistencia a las actuaciones de control o el incumplimiento de las condiciones impuestas.

Dependiendo de la gravedad y del grado de cumplimiento, la consecuencia puede ser una reducción de la ayuda o un reintegro parcial o total, acompañado de intereses de demora.

Por ello, una subvención no debe gestionarse únicamente hasta obtener la resolución favorable. El verdadero éxito consiste en ejecutar correctamente el proyecto, cobrar la ayuda y superar la justificación sin incidencias.

En ECSA Consultores te acompañamos hasta la justificación final

En ECSA Consultores realizamos una gestión integral de las subvenciones. Nuestro trabajo no termina con la presentación de la solicitud ni con la concesión de la ayuda.

Acompañamos a cada empresa durante la ejecución del proyecto, revisamos las inversiones y la documentación, controlamos los plazos, gestionamos las modificaciones necesarias y preparamos la justificación final.

Si te han concedido una subvención y tienes dudas antes de realizar una inversión, cambiar un proveedor o efectuar un pago, consúltanos antes de actuar. Una revisión a tiempo puede evitar que una decisión aparentemente pequeña ponga en riesgo toda la ayuda.

Conseguir una subvención es importante. Conservarla y justificarla correctamente es el verdadero objetivo.

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